José Albino Mendoza Ruelas


Don José Mendoza es uno de los benefactores de Apaseo el Alto que más aportaciones en infraestructura material realizó, dejando huella de su legado en la historia de este municipio.

José Albino Mendoza Ruelas

(1819 – 1894)

Don José Albino Mendoza Ruelas, nació en el año de 1819 en el pueblo de Apaseo el Alto, hijo de Don Eustaquio Mendoza y María de Jesús Ruelas 329. Don José, nació diez y siete años después de la fundación del pueblo de Apaseo el Alto y dos años antes de la consumación de la Independencia de México, es decir, el año de su nacimiento el pueblo estaba sumido en la más trágica pobreza, pues sus habitantes contaban con tan solo 600 varas -504 metros- por lado, como único patrimonio para la comunidad y un paupérrimo solar de 40 x 80 metros para cada jefe de familia, como su padre, que lo había recibido en 1802 como uno de los fundadores del pueblo de San Andrés Apaseo el Alto. Su padre, criollo natural del pueblo de Apaseo el Alto, debió ser uno de tantos que trabajaban arrendando o cultivando las tierras de las Haciendas de San José o San Cristóbal, aún en propiedad de Don Vicente Belvis de Moncada, Marqués de Bélgida, por lo que los dos primeros años de vida (1819 – 1821) del pequeño José, debieron transcurrir en la zozobra provocada por la Guerra de Independencia y la falta de empleo en las haciendas, propiedad de los españoles.

En 1823, año en que el Marqués de Bélgida vendió sus haciendas al Capitán Vicente de la Concha y José Albino con apenas cuatro años de edad, aún permanecía en su lugar de origen, pues las grandes haciendas seguían siendo asunto de la gran aristocracia criolla y poca oportunidad tenían los naturales de acceder a los contados beneficios que trajo consigo la Guerra de Independencia.

Por los testimonios que existen en los archivos parroquiales, en los que se constata que algunos de sus once hijos nacieron en las Haciendas de San Cristóbal, San José y El Sabino y luego algunos nietos y bisnietos en Mandujano, se puede deducir que siendo muy joven tuvo acceso a alguna educación y que se ganó la confianza de los hacendados, habiendo sido distinguido con puestos administrativos en las haciendas, puestos que requerían saber de agronomía, ingeniería, administración, etcétera y que como premio a su capacidad fue dotado de terrenos en las inmediaciones del límite del fundo legal de Apaseo el Alto.

En 1879, año en que por disposición del Gobierno de la República, dejó de prestar servicio el Cementerio del Templo de San Andrés, Don José Albino a sus 60 años de edad, donó el terreno para que se instalara un nuevo panteón, terrenos que habían sido de la Hacienda de San Cristóbal y que en aquella época no había oportunidad de que cualquier habitante del pueblo los poseyera.

Entre 1880 y 1881, en pleno auge de las haciendas Porfirianas, Don José mandó construir el Puente de la Calle Real -hoy calle Juárez- con el propósito de enlazar totalmente al fundo legal del pueblo con lo que sería su nuevo panteón. En la misma época, mandó empedrar la Plaza Cuauhtémoc, en cuyo costado norte tenía su casa habitación.

En 1887 la Hacienda de San Cristóbal, propiedad ahora del Ing. Francisco González de Cosío construyó importantes obras de ingeniería hidráulica, como el Bordo de San Cristóbal y el Acueducto de la Presita, obras en las que seguramente Don José jugó un papel importante. En 1892 las Haciendas de Mandujano y San José fueron adquiridas por el Coronel Rivas, quien en su afán de llevarse toda el agua de los manantiales de Apaseo el Alto a sus fincas, mandó construir El Tajo y las acequias que en la actualidad siguen conduciendo agua. El 10 de enero de ese año, se inició la entubación del agua azul de los Ates hacia la Pila construida en el centro del Jardín Cuauhtémoc y el 25 de febrero de 1892 se concluyeron las obras bajo la supervisión de Don José Albino Mendoza. La bella fuente colocada al centro del Jardín, conocida popularmente como “La Pila”, construida para recibir el agua de Los Ates, fue costeada por el mismo benefactor. En ese mismo año de 1892, construyó La Presita, repartidor de agua instalado sobre el arroyo y que distribuía el agua para las Haciendas de San José y San Cristóbal.

Don José Mendoza, como se le conoció toda su vida, murió el 15 de abril de 1894, a los 75 años de edad, víctima de bronquitis, dejando viuda a la Señora Doña María Martínez. Con la muerte de Don José, la actitud de los hacendados para con los pobladores de Apaseo el Alto, cambió radicalmente, pues en 1902 los nuevos propietarios de la Hacienda de San Cristóbal, iniciaron el último de los litigios por el agua de los manantiales del pueblo, pleito que duró hasta 1905, año en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictó fallo favorable a los auténticos dueños del agua. Gracias a la infraestructura material con la que dotó a su pueblo, pudieron sus vecinos Principales hacer las correspondientes solicitudes al Departamento de Guanajuato, para que les autorizara nombrar sus alcaldes y regidores y dejar de ser la República de Indios que había sido a lo largo de todo el siglo XIX y transformarse en uno de los Partidos de Guanajuato.*(SAUZA F, 2009, p. 248-250)

*Un Partido, fue la división política que antecedió a los actuales municipios del Estado de Guanajuato.

SAUZA, F. 2009, Apaseo el Alto, el municipio joven de Guanajuato. (1a ed.). México, imprenta ABC.

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